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martes, 4 de mayo de 2021

PRESENTACIÓN DE "EN TU REFLEJO" DE SANDRA MIR


A  la venta el 06/05/21 en librerías y plataformas digitales.

 SINOPSIS:

Solo los locos se atreven a perseguir sus sueños.
Solo los valientes son capaces de seguir a su corazón.

Jules Simmons siempre ha soñado con ver sus diseños de alta costura en la revista Vogue. Dedicada en cuerpo y alma a ese propósito, cuando por fin se le presenta la ocasión, nada ni nadie le impedirá conseguirlo.

Carente de un rumbo fijo y con una clara aversión a crear lazos afectivos, Blake Cinnadella disfruta del constante movimiento que conlleva su trabajo como fotógrafo documental. No imagina que al aceptar un nuevo proyecto profesional su estilo de vida está a punto de desmoronarse.
Un reencuentro inesperado.
Un accidentado viaje por las áridas tierras de Arizona.
Una pasión que renace y se desborda.
Condenados a entenderse, la tensión entre Jules y Blake aumentará hasta estallar en el lugar menos oportuno.
¿Serán capaces de resolver sus diferencias?
¿Se atreverán a revelar lo que oculta su corazón?
¿Lo harán antes de arruinar sus carreras en el proceso?


***

PRÓLOGO:

«El primer juego de recortables que Jules tuvo en su vida fue una revista Vogue.
A pesar del tiempo transcurrido, todavía recordaba aquel día con absoluta claridad. Estaba apilada junto a otras revistas sobre una de las mesitas del salón donde su madre solía pasar las tardes. El brillo de su portada y la fotografía en blanco y negro de la mujer que aparecía en primer plano la hacían destacar entre las demás y atrajeron su atención de inmediato.
Sus manos habían toqueteado el papel cuché con curiosidad y su naricita se había hundido entre sus páginas para oler aquel extraño aroma que desprendían, mezcla de química, papel y sueños. Para disgusto de su madre, se le ocurrió la genial idea de recortar las siluetas de las modelos, los vestidos y complementos, y disponerlos todos sobre su mesa de juego.
Durante el resto de la mañana se dedicó a probar infinidad de combinaciones, cual collage, dando sus primeros pasos en lo que algún día se convertiría en un proceso casi automático de su cerebro. Sus tijeras apenas cortaban, las hojas de la revista habían acabado arrugadas de tanto manosearlas y la mesa sobre la que jugaba estaba pegajosa tras haber utilizado medio tubo de pegamento de barra, pero nada de eso importó a aquella niña que, aun sin saberlo, acababa de descubrir su verdadera vocación.
Jules solo tenía cuatro años.»


***

¡Bienvenidas/os a HOY PRESENTAMOS!
En esta ocasión tenemos el placer de charlar de nuevo con Sandra Mir que ha sido tan amable de responder a mis preguntas sobre su nueva novela, "En tu Reflejo".

N: ¡Buenos días Sandra! Espero que vengas preparada a contárnoslo todo sobre tu nuevo trabajo 😊

S: ¡Buenos días Noemí! Todo, todo, no... pero sí algunas cosas que espero que os animen a leer "En tu reflejo", claro 😉 Bromas a parte, estoy encantada de charlar contigo y saludar a los lectores/as.

N: Igualmente Sandra, el placer es mutuo. ¿Preparada?

S: ¡Claro! 😀


N:¿Qué nos puedes explicar de tu nueva novela, Sandra? Cuéntanos alguna cosa de "En tu reflejo" más allá de la sinopsis...

S: La novela es mucho más que la historia de amor entre Jules y Blake, si bien todo lo que sucede pivota alrededor del desarrollo de esta.
Me gusta entremezclar temas de actualidad que me interesen y/o preocupen con la trama romántica, y en esta ocasión, la profesión de Jules en el mundo de la moda y la de Blake como fotógrafo me han permitido explorar cuestiones como las imposiciones de la sociedad en lo que a belleza se refiere, y cómo estas nos llevan, sobre todo a las mujeres, a mirarnos con un ojo excesivamente crítico y autoexigente. También hablo sobre lo peligroso que puede ser dejarse llevar por las primeras impresiones.
Para estos dos temas en particular me he basado en el Método Mírate, de Andrea Vilallonga, que es coach en imagen y comunicación. Su libro, Mírate, es fascinante y revelador, y ayuda a mirarse en el espejo con más amabilidad. Además, Andrea me ayudó a analizar el aspecto físico y, lo que este provoca en los demás, de uno de los personajes clave de la novela.
Por otro lado, el título no se refiere solo a la imagen externa. Ser objeto de las expectativas de los demás, intentar distanciarte de aquello que detestas y en lo que temes convertirte, descubrirte a ti mismo en los ojos de otra persona... Todo eso y mucho más es "En tu reflejo".


N: ¿Cómo evoluciona la autora de la primera a la segunda novela?, ¿Qué cosas te han servido de experiencia desde el año y medio de publicación de Storm a la hora de afrontar este nuevo reto?

S: La evolución ha sido notable en todos los aspectos.
Afronté el proceso de escritura con más seguridad y soltura que en Storm. Soy bastante mapa, necesito tener las tramas bastante perfiladas antes de ponerme a escribir, pero la primera experiencia también me enseñó que el proceso de escritura es un ente vivo y que, aunque tu quieras ir por allí, los personajes y tu mente te llevaran por allá. Y eso está bien; dejarse llevar enriquece a la historia y para mí es un ejercicio de “dejar ir” muy sano (aunque enloquecedor a la vez jajajaja).
Una de las cosas que considero más importantes como escritora es encontrar tu propia voz. Esa que te diferencie del resto y que, cuando alguien te lea, diga: esta es Sandra. Creo que con esta nueva novela mi voz es más firme, menos temblorosa, y aunque sé que me queda un mundo por aprender, es bonito sentir que esa eres tú.

N: ¿Qué nuevos retos te has marcado en esta nueva novela?

S: "En tu reflejo" es una historia de reencuentros, y sentía que era necesario abrir una ventana al pasado para comprender el presente; por eso la novela está explicada a dos tiempos. La mayor parte sucede en el “presente” (en realidad, temporalmente se sitúa en el año 2019), pero se intercalan algunos capítulos del pasado.
La idea me pareció genial, pero implantarla me supuso un reto adicional en cuanto al desarrollo de los personajes (debía crear una historia pasada en común que después impactara en el presente), y en el modo de introducirla en la novela, ya que quería que estuviese bien integrada y flluyera con soltura.
Además, la novela está escrita en tercera persona, pero me apetecía probar con la narración en primera persona, así que decidí que los capítulos del pasado los contaran los propios personajes y debo decir que ha sido una experiencia maravillosa que pienso repetir en el futuro.

N:  ¿Tenías pensado que Jules, a la que ya conocimos en Storm, tuviese su propia novela, o fue algo que surgió después de la buena aceptación de tu primer trabajo?

S: Jules es un personaje que me cautivó desde que apareció por primera vez en Storm. Antes de finalizar la historia de Sam y Jack ya sabía que querría explorar su personaje, por eso introduje algo relacionado con ella (su viaje a la Fashion Week de Madrid y cierta melancolía acerca de segundas oportunidades) entre las páginas de Storm.
Dicho esto, también es cierto que la buena acogida de mi primera novela fue lo que acabó de animarme a escuchar a Jules (y Blake) y sentarme a contar su historia.

N: ¿Podrías compartir con nosotras dos características de Jules y dos de Blake qué les definan cómo personajes ?

S: Jules es tenaz y generosa.
Blake es introvertido y sensible.


N: Fotografía, moda, un viaje por carretera... ¿Nos esperan muchas aventuras leyendo En tu reflejo?

S: ¡Muchas! Esta novela es como una montaña rusa de sobresaltos y emociones; una gincana llena de obstáculos e imprevistos que, espero, mantenga a los lectores pegados a sus páginas hasta llegar a la meta.





N: Ahora Sandra, te propongo inaugurar una nueva sección (o método de tortura) en el blog. ¿Te apetece contestar El Quiz de @ Seshat? Es una ronda rápida de preguntas y respuestas.

S: ¡Por supuesto! Esto no lo sabía, pero suena a que será divertido 😂

1 - ¿Qué no puede faltar en tu escritorio al sentarte a escribir?
Suena fatal, pero mi móvil.
2 - ¿De qué eres friki ?
De series de TV, aunque con la maternidad, la escritura y la edad, la intensidad ha bajado un poquito.
3 - Entre Jack Sullivan (Storm. La tormenta perfecta) y Blake Cinnadella (En tu reflejo) ¿Con quién te confinarías durante una apocalipsis zombie ? Justifica tu respuesta 😉
¿No puedo elegir a los dos? Jajajaj No, a ver... Creo que Blake sería mejor compañía para largas temporadas con restricciones de movilidad. Jack podría ponerse demasiado gruñón 😝
4- ¿ Qué don natural desearías tener?
El de que no me afecten las actitudes y comentarios tóxicos.
5- ¿Cuál es tu personaje literario favorito?
Voy a elegir uno reciente que me cautivó: Evelyn Hugo
6- ¿ Qué libro te gustaría escribir dentro de diez años?
El libro para el que me estoy preparando ahora seguramente es el que debería escribir en 10 años, pero soy demasiado impaciente y le tengo demasiadas ganas a la historia como para esperar.
7- ¿Series o pelis?
Mini series. Creo que es el equilibrio perfecto en cuanto a calidad y cantidad de tiempo invertido.
8- La tortilla de patatas ¿con o sin cebolla?
Con cebolla, siempre!!
9- Si no vivieses en Barcelona, ¿dónde?
 En algún lugar con playa y buen clima.
10- ¿Qué no volverías a hacer?
Podría decir que lo volvería a hacer todo igual, porque esas decisiones me llevaron hasta aquí y no se está nada mal, pero me mojo y te digo algo que aprendí hace un tiempo: no dar nada por sentado.

N: Por último y no menos importante, Sandra comparte con nosotras/os las lectoras/es del blog además del prólogo, un fragmento de "En tu reflejo". 
Yo por mi parte, me despido deseándote que el libro tenga un fantástico camino y esperando que os haya gustado esta presentación. Cómo siempre, me  encantará leer y contestar  vuestros mensajes y opiniones aquí y en RRSS. 

S: ¡Mil gracias por la oportunidad y el apoyo Noemí! Un saludo para todas las personas que hayan llegado a esta entrevista. Gracias también a ellas por leernos.

***
" En cuanto Jules escuchó el clic de la puerta al cerrarse tras de sí, los últimos dos meses de trabajo extenuante, de mantenerse en constante tensión y de salvar obstáculo tras obstáculo cayeron
sobre sus hombros como un peso muerto. Buscó asiento y apoyó la frente sobre una mano. Tenía el estómago revuelto y la cabeza le daba vueltas.
—Yo también me marcho.

Jules se incorporó de golpe.
—¿Te vas?
—Sí —respondió Blake sin mirarla—. Por hoy mi trabajo ya está hecho.
—Claro —masculló ella mientras se levantaba y retomaba la tarea de desvestir a los maniquíes con mal humor. Empezaba a sacarle de quicio las prisas que siempre tenía por marcharse.
—En fin... —Titubeó él—. Supongo que esto es un adiós.
Las manos de Jules se detuvieron sobre el cuerpo del vestido que estaba desmontando. La idea de no volver a verle nunca más le abrió un hueco en el centro de las costillas que apenas le permitió
hablar.
—Supongo —susurró ella sin volverse.
Y como si se tratase de un sueño, el tiempo que siguió a continuación se dilató hasta detenerse. En el espacio de apenas unos segundos Jules comprendió que todavía no estaba preparada para despedirse de él, por eso, al escuchar que Blake se encaminaba hacia la salida, soltó de repente:
—¿Qué te parece si cenamos juntos esta noche? —Su cuerpo protestó en cuanto pronunció aquellas palabras. Lo que de verdad necesitaba era ir directa a casa y dormir las próximas setenta
y dos horas, pero la necesidad de arañar algunas horas más en su compañía eran más fuertes que cualquier cansancio—. ¿Por los viejos tiempos? —insistió Jules al ver que él no respondía, haciendo un ligero puchero con los labios.
El rostro de Blake se contrajo y una sombra de duda atravesó su mirada. Sus fosas nasales se dilataron al tomar una fuerte inspiración, que expulsó a continuación con determinación.
—No creo que sea buena idea.
Jules frunció el ceño y ladeó la cabeza, confundida por aquella respuesta.
—¿Qué no es buena idea? ¿Cenar conmigo o hacerlo por los viejos tiempos?
Un músculo tembló en su mandíbula.
—Ambas."



























martes, 15 de diciembre de 2020

PRESENTACIÓN AL FILO DEL AGUA Y ENTREVISTA A MIA MARTIN



 

¡Hola, habituales del blog y también lectores ocasionales que habéis llegado hasta aquí hoy, buenos días a todas/os!
Me complace mucho entrevistar en el blog a Mia Martín autora de la trilogía Samsarí que fue una de mis lecturas destacadas durante el 2019 y que ha venido al blog a presentarnos su nuevo trabajo: Al filo del agua, que es la primera parte de la bilogía Viento y agua.

Noemí: ¡Hola Mia!, sabes que tenía unas ganas locas de entrevistarte desde Samsarí, por lo tanto,
¡bienvenida!
Mia: Muchas gracias Noemí, como ya te dije para mí es un honor visitar tu blog😊

UN POCO MÁS DE MIA SEGÚN ELLA MISMA ...

Estudié Derecho, no porque fuera mi carrera soñada, sino más bien siguiendo un impulso, (y porque tenía buenas salidas). En realidad, desde la adolescencia yo quería ser azafata, me flipaba eso de andar todo el día de avión en avión, al final se impuso el sentido común (y el machaque constante de mi madre que eso de tener una hija de aeropuerto en aeropuerto no le gustaba mucho) y me decanté por el derecho. Creo que hice bien porque ahora mismo tengo pánico a volar en avión. Lo que no tengo tan claro es que acertara con la carrera, porque terminé trabajando como administrativa en una compañía naviera. 
Cualquiera puede decir que ser padre/madre le cambió la vida, y es posiblemente el tópico más aterrador al que deberás enfrentarte en tu vida si te conviertes en padre/madre. Sí, mi vida también dio un giro de 180°, hasta el punto de que si no fuera por su nacimiento yo jamás hubiera escrito la trilogía Samsarí. Antes de que ella viniera al mundo era estricta, pragmática y vivía aferrada al aquí y al ahora. Llegó ella, que es un alma vieja, sabia y muy especial, puso todos patas arriba y empecé a leer, investigar y aceptar cosas que antes jamás me hubiera molestado en discutir y sí de esas lecturas y de otras cuantas inquietudes nació la trilogía Samsarí. 

Sin Samsarí jamás hubiera visto la luz Al filo del agua, porque, aunque parezca imposible de creer, una historia nació con la otra. Así que supongo que le debo a mi hija mi carrera como escritora y el ser hoy una persona mucho más flexible, más relajada y feliz. 

***

Noemí: Hablando contigo el otro día me comentabas que Al filo del agua es una historia muy distinta a tu primer trabajo, la trilogía Samsarí. Cuéntanos un poco el porque de esta afirmación. 

Mía: Creo que Al filo del agua está en las antípodas de Samsarí y, por un lado, me gusta que sea así, por otro, me aterra.
Me gusta porque creo que es importante reinventarse, salir de la zona de la confort y arriesgar.
Me aterra porque, quizá, haya lectoras que se acerquen a Al filo del agua deseando encontrar algo similar a Samsarí y nada más lejos de la realidad.
Donde Samsarí es descarnado, violento y salvaje; Al filo del agua fluye como una barcaza en un río manso, es mucho más pausada, algo más melancólica, aunque creo que es el ritmo que la historia pedía. Samsarí es energía y crudeza. Al filo del agua es nostalgia y ternura. Así al menos las percibo yo. 

Noemí: Al filo del agua forma parte de una bilogía, ¿Cuándo podremos leer su segunda parte?

Mia: Saldrá a finales de enero de 2021, concretando el 28 de enero de 2021. 

Noemí: Se que disfrutas mucho del proceso de documentación de tus novelas. ¿Cómo ha sido introducirse en la cultura asiática?, esa inmersión en un pais como China. Explícanos un poco tu experiencia.

Mia: He vivido angustiada por tener que introducirme en la cultura asiática y me explico mejor. He pasado los últimos tres años documentándome para Al filo del agua y como cualquier persona que se inicia en el estudio de una nueva materia (más aún de una cultura tan basta, compleja, ancestral y misteriosa
como es la China) cuanto más sabes, menos sientes que sabes. Hoy día, pienso: dios mío, todo lo que aún me queda por saber, por estudiar, por aprender de China, pero en algún punto hay que plantarse y terminar tu historia.
Empecé por lo básico que cualquiera puede saber sobre su historia reciente, y continué tirando del hilo y al final me he quedado con una madeja inmanejable entre los dedos que todavía estoy desenredando. Así me he sentido durante todo el proceso de documentación, cuando creo que he llegado a un final, me topo con otro callejón sin salida. Como quien pasea por los hootongs de Pekín.
Mi mayor temor al acercarme a la cultura China era hacerlo con cierta prepotencia o ese cinismo occidental de creernos mejores o más avanzados,
evolucionados, como si los mirara por encima del hombro. He terminado de escribir Al filo del agua sintiéndome humilde y agradecida ante la complejidad y la grandiosidad de la literatura China. Me paso el día recomendando autores chinos. Es una maravilla, lo digo de todo corazón. 

Noemí: ¿En qué período histórico está ambientada esta bilogía (Viento y agua) en concreto?

Mia: La historia se desarrolla en dos tiempos. La primera parte se desarrolla entre los años 1892 y 1898 y la segunda parte abarca desde el año 1900 hasta la década de 1950, pero no se trata de una historia líneal, al igual que ocurre con nuestros recuerdos, da saltos en el tiempo amoldándose a lo que los protagonistas nos quieren contar de su historia.
La bilogía Viento y Agua abarca el final de una era en China; la caída de la dinastía Qing, el ocaso de una civilización y la venida de la Republica popular China. Un periodo convulso que se mueve entre tradiciones milenarias y los nuevos avances que traen los extranjeros; electricidad, ferrocarriles, una nueva forma de entender la vida.

Noemí: ¿Qué nos puedes decir de los principales protagonistas y de la trama romántica? Dibújanos unas pocas pinceladas de tu historia🙏

Mia: Al filo del Agua relata la historia de un amor que nace en la infancia entre dos niños que vienen de mundos opuestos. Se trata de un amor prohibido, un amor que se debe mantener en secreto porque podría destruir la fragilidad del mundo en el que se ha criado nuestra protagonista, Meimei (Hermana Menor). Meimei es hija del jefe de la aldea, Zhang Hou, criada por su abuela y la primera esposa de su padre, vive en la mansión Zhang rodeada de grandes tradiciones y ritos sagrados, de respeto hacia los antepasados, un hogar que se pone patas arriba cuando irrumpe en esa burbuja el matrimonio Byrne.
Uther Byrne es hijo de un misionero irlandés, un hombre profundamente religioso que ha sido destinado a la aldea de los Zhang. Uther nace y crece en China, por lo que vive a caballo entre dos mundos, sintiéndose parte y, al mismo tiempo, extranjero de una nación y unas costumbres que considera suyas.
Junto a ellos hay muchos otros personajes; la abuela y el hermano mayor de Meimei, la primera esposa de Zhang Hou, los padres de Uther, los amigos que hacen por el camino y también algún que otro enemigo.

Noemí: A estas alturas mis ganas de leerla que ya eran muchas, no han hecho más que aumentar y seguro que a las lectoras/es del blog, les ocurre lo mismo.

Mia: Gracias Noemí, espero que así sea y disfrutéis mucho con ella.

😉💙

Noemí: Volvamos un poco a cuestiones más generales, sobre ti, la vida y los libros, siempre los libros...

Mia: Venga, ¡dispara!


Noemí: En un mundo cada vez más digitalizado y una sociedad que sufre de estrés por inmediatez, ¿ Cómo crees que encajan los libros y sobre todo los que tienen un contexto histórico o una ambientación más elaborada?, ¿Crees qué 
tienen cabida en este mundo del S.XXI ? 

Mia: Confieso que a veces dudo de todo, hay días que veo el mundo literario muy cuesta arriba, pero sí, encajan y son necesarios. Toda la literatura lo es. Lo ves en tus propias elecciones. Hay veces que el cuerpo te pide una novela
ligera, divertida y entretenida, otras en cambio, necesitas sumergirte en alguna historia más concienzuda, de esas que te impulsan a releer un párrafo dos o, incluso, tres veces porque tienes la sensación de que no has captado todos los matices.


Noemí: Me comentabas en tu visión de ti misma (bio) que la maternidad fue un catalizador para terminar escribiendo Samsarí. ¿Por qué decidiste pasar de
lectora a también escritora? 

Mia: Sí, es cierto. Samsarí existe porque fui madre, sin mi hija hubiera terminado escribiendo algo completamente distinto. Ni mejor ni peor, distinto.
Siempre he escrito, desde la infancia. Empecé con un diario, creo que con 8 o 9 años, luego pasé a pequeños relatos. Recuerdo que mi hermano veía cada tarde, en verano, el tour de Francia y y yo usaba los pueblos por los que transcurrían las distantas etapas para inventarme historias. Así que tengo
muchos, muchísimos, relatos ambientados en el sur de Francia. Ya adulta, y antes de sumergirme en Samsarí, escribí mi primera novela. Nada menos que un tochazo (también romántica) sobre la invasión normanda en la Inglaterra sajona del siglo IX, que reposa mansamente en un cajón y ahí seguirá por los siglos de los siglos. 

Noemí: ¿Cómo compaginas tu actividad laboral con tu faceta de escritora? ¿ Tienes algún ritual o manía a la hora de escribir ? 

Mia: He leído la pregunta muerta de risa. Voy a ser muy sincera: aún no estoy segura de compaginar nada. Me muevo por impulsos. Hay días que no escribo nada y otros que no suelto el ordenador.
Y sí, tengo una manía que me impide escribir. Necesito encontrar la “canción” perfecta para la escena que tengo que escribir. Antes no era una cuestión tan relevante. Con el paso de los años, se ha vuelto obsesivo. Sin la música perfecta, no puedo escribir. 

Noemí: ¿Cuáles son tus autores referentes o modelos a la hora de escribir?

Mia: Antes de Al filo del agua te hubiera contestado que Isabel Allende y Florencia Bonelli y lo siguien siendo, por supuesto. Ahora añado a Amy Tan, Anchee Min, Jung Chang, Yan Lianke, Pearl S. Buck, Mo Yan, Yu Hua y me permito
incluir en esta lista a una poetisa que me fascina, Yu Xihua.

Noemí: ¿Cuál es tu personaje de ficción literario favorito? 

Mia: Uy, esta pregunta es complicada de responder, tengo muchísimos. De los que más me han marcado, al punto de volver a ellos una y otra vez:
Huberto Naranjo de Eva Luna, Isabel Allende, y la propia Eva Luna.
Anastasio y Enrique de Edad prohibida, Torcuato Luca de Tena.
Artemio Furia de Me llaman Artemio Furia, de Florencia Bonelli y, por supuesto, su protagonista femenina Rafaela Palafox y Binda.
Las dos protagonistas de la Perla de China de Anchee Min. Las adoptaría y me las traería a casa.


Noemí: ¿ A quién admira Mia Martín en la vida real?, ¿Quienes son tus heroes cotidianos favoritos?

Mia: En general, admiro (y envidio) a las personas organizadas, son mis héroes anónimos. Esas personas meticulosas que hacen listas, tienen mil alarmas para recordarlo todo y jamás se olvidan de una cita. En particular, a mi pareja que es una todoterreno amante de las listas y las alarmas, sin ella me ahogo. A mi madre y a mi hermano, mis anclas, son unos cracks. Y, sobre todo, mi hija, porque me ayuda a tener los pies en la tierra, a estar presente y a vivir ahora. 

Noemí: Recomiéndanos un libro que haya sido para ti un antes y un después en tu vida.

Mia: Hay millones, pero creo que el libro que marcó un antes y un después fue Eva Luna de Isabel Allende. El primer libro con el que me obsesioné con 13 años.
Lo leía una y otra vez. Creo que hay fragmentos que aún me sé de memoria. 

Noemí: Muchas gracias Mia por prestarte a que te conozcamos un poco más como persona y por contarnos tantas cosas de Al filo del agua. He disfrutado muchísimo charlando contigo😉
Te deseo mucho éxito con tu historia.

Mia: Muchas gracias a ti por hacerlo posible y por invitarme a tu blog, de verdad que ha sido un placer inmenso.

***
A continuación Mia Martín comparte con nosotras el prólogo, el inicio del primer capítulo y el "booktrailer" de Al filo del agua, aquí en Meraki. El blog de @Seshat. ¡Mil gracias de nuevo!

***

Prólogo

Anhelos expresados
Baronscourt House, Irlanda, 1950

—Le ruego que me disculpe. Me distraje y olvidé lo que hablábamos, ¿qué era lo que me preguntaba?

—No tiene que disculparse, Su Excelencia. Me contaba usted sobre sus días en el Perú...

—Ah, sí, eso era, Perú... No fue una buena época para mí y es una pena porque es un país hermoso, ¿no lo cree? ¿Lo ha visitado alguna vez? —Ante la negativa del señor Hans, Cao Camarthen apretó ligeramente los labios—. Los recuerdos de mis días en Lima están teñidos de amargura. Verá, cuando llegué a tierras americanas, yo acababa de huir de China en medio de una situación algo delicada. Dejé atrás todo cuanto amaba... ¿Qué está haciendo, señor Hans?

Harold Hans, de pie frente al aparador, se dio la vuelta con una tetera en la mano y la mirada perpleja, espejada tras unas inusuales gafas redondeadas.

—Servir el té. Con su permiso, por supuesto.

El cuero del butacón crujió cuando la anciana duquesa se incorporó, negó la ayuda de su doncella y sujetó con firmeza la empuñadura de su bastón de ébano. Caminó los pocos pasos que la separaban de la mesa alargada.

—Eso me temía, que estuviera usted sirviendo el té. Oh, ustedes con sus prisas siempre estropeándolo todo. Por favor, estese quieto, hágase a un lado y déjeme a mí.

El señor Harold Hans asintió y ocultó la diversión que le causaba tanta solemnidad ante un asunto trivial como el té. Se hizo a un lado mansamente.

—¿Para qué magazín dice que me entrevista? —Cao Camarthen se colocó a su lado y, con un movimiento enérgico, estiró el brazo—. Sujéteme esto, si es tan amable.

Harold Hans tomó el bastón con torpeza y carraspeó.

—Para el Hearst, Su Excelencia, y permítame transmitirle la emoción que sentimos. El redactor jefe, el señor Strauss, se halla exultante por esta oportunidad que nos concede. —Apretó los dedos en torno al mango de ébano—. Y yo... soy un admirador de su obra. No todos los días se tiene la oportunidad de hablar con un miembro de la flor y nata británica que copa las listas de los más vendidos en América.

—El té debe ser tratado con respeto, señor Hans. Acérquese, vamos, no sea tímido. Primero se hierve el agua, luego se sirve en una taza y a continuación echamos las hierbas, ¿lo ve? Y, entonces, esperamos. Observe cómo se desrizan las hojas en la superficie. Inhale, señor Hans, inhale con fuerza.

La duquesa, inmersa en alguna especie de sagrado ritual, tomó aquella pequeña taza de forma oval con ambas manos y se la entregó con una inclinación de cabeza.

—¿Es menta?

—Té de jazmín, importado de Hangzhou, la ciudad más espléndida del mundo. Eso dijo Marco Polo y no estoy por la labor de llevarle la contraria, ¿no le parece? —La anciana se hizo con su bastón y tomó asiento. Agradeció la taza que le entregó su doncella y señaló un butacón frente a ella—. Bien, ¿por dónde íbamos? —El señor Hans abrió la boca para contestar, pero la duquesa pareció recordar y asintió con un gesto de cabeza—. Ah, ya recuerdo. Usted insiste en estropear una hermosa historia por esa estúpida obsesión moderna de llegar al fondo del asunto. ¿Es así como se dice ahora? Lo leí el otro día en un reportaje de su revista: la verdad detrás del mito.

—Yo no diría tanto. No deseamos estropear la historia, todo lo contrario, buscamos enriquecerla. Su vida, y permítame el atrevimiento, es de las más fascinantes que he tenido el privilegio de leer, pero hay un párrafo al final de su novela Al filo del agua que no logro sacarme de la cabeza porque no lo encajo con el resto de la historia. Lady Camarthen —se aclaró la garganta antes de proseguir—, me gustaría leerlo con usted. Desearía conocer el porqué. Nunca lo ha aclarado y deja a sus lectores con un final ambiguo.

—Con la miel en los labios. Adelante. —Cao ocultó una sonrisa llevándose la taza a la boca—. Lea ese párrafo que le roba el sueño, señor Hans.

Harold Hans se agachó y con movimientos precisos abrió su maletín y le mostró con una sonrisa satisfecha un ejemplar de su novela. La portada de esa primera edición disgustaba enormemente a la duquesa, pero en su momento no le dio la importancia debida. Era un rasgo de su carácter, sus aprendizajes llegaban tarde o nunca. Lady Camarthen sorbió su té y asintió. Hans abrió el libro y buscó la página, le echó un vistazo nervioso y carraspeó antes de comenzar a leer.

—Dice así: «Jamás lograría recuperarme de ese momento que adquiriría, con el paso de los años, dimensiones de leyenda en mi memoria. Lo recordaría incluso cuando de tan vieja mis manos se doblaran sobre sí mismas y mis ojos perdieran la capacidad de asombrarse ante las maravillas que albergaba el mundo, cuando fuera incapaz de caminar y yaciera postrada en una cama y olvidara todo lo demás; el hechizo que ejercía en mi espíritu la música del guqin, el sensual balanceo de un sampán sobre las aguas mansas de mi antigua aldea o el color exacto de los ojos del hombre que amaba. Cuando ya no lograra recordar mi propio nombre, jamás olvidaría el instante en el que el príncipe dragón se derrumbó a mis pies».

—Más que una expresión de mis vivencias, ese párrafo es el lamento por los anhelos sepultados...

—Pero ¿cuánto de verdad hay en él?

—Oh, la única verdad es que todo es mentira.

Hans parpadeó varias veces, visiblemente contrariado. Sin saber qué más hacer, cerró el libro.

—No, no entiendo —musitó al cabo—, usted ha dicho en repetidas ocasiones que sus novelas relatan sus memorias.

—Señor Hans, como testigo privilegiado de mi propia vida y de aquellos que la han compartido conmigo, he procurado escribirla tal cual lo siento. —Sus ojos oscuros se posaron sobre el rostro alargado de Harold Hans con una secreta picardía que solo aquellos que la conocían podían apreciar—. ¿Se ha fijado usted en cómo funciona nuestra memoria? Lo que ayer fue dicha hoy es tristeza y mañana será anhelo o lo habremos olvidado por completo. Señor Hans, lo que usted llama verdad tiene poca trascendencia en realidad. Veo que no está de acuerdo. No, no trate de disimular para evitar ofenderme. De todas formas, le diré algo para aliviar la decepción que leo en sus ojos. La verdad tras ese párrafo, esa que tanto lo inquieta, es que fui yo la que terminó derrumbándose a los pies del príncipe, aunque eso ocurrió muchos años después de ese suceso.

—Usted...

—Permítame, ya que se ha tomado la molestia de viajar desde tan lejos, y le contaré la verdad detrás del mito. Hoy me siento generosa. —Sorbió su té—. ¿Por dónde empiezo? Siempre me hago la misma pregunta. Qué desatino ser tan vieja y no haber dado con una respuesta apropiada. Creo que será mejor empezar por Perú, ¿no habíamos hablado ya de mis días en Lima?

—Así es, señora duquesa, me contaba usted sobre sus años allí.

—En Lima comencé mis cartas desesperadas. Esas que tanto gustan entre el público femenino, según su revista. Escribí cientos de ellas, muchas las destruí sin volver a releerlas siquiera, me perturbaban. Otras las conservé para expiar mis culpas y unas pocas me atreví a publicarlas. Le mostraré las vergonzosas. —Para sorpresa de Harold Hans, la duquesa le guiñó un ojo y luego elevó la mano para avisar a su doncella—. Rosa, por favor, traiga las cartas. ¿Pido para usted algún refrigerio?

Hans negó avergonzado y se aferró a su tacita de té.

El trino de los pájaros, al otro lado de las cristaleras entreabiertas, acompañó el silencio que se instaló en la sala dorada donde la duquesa recibía a sus visitas.

—Aquí están. Gracias, Rosa, puedes retirarte. Llévate esto, por favor. —Le entregó la taza y tomó las cartas. Con manos temblorosas, Cao acarició los sobres amarillentos y desató el lazo que las unía—. Oh, no se angustie por mí, señor Hans, ya no me lastiman. Hace mucho que me reconcilié con ellas. Mi abuela decía que yo había nacido del aire, que vine al mundo para volar, ¿qué otra cosa podía hacer yo entonces si no escribir para atrapar mi espíritu, aunque fuera en una hoja en blanco? —Hans asintió sin tener del todo claro la relación entre una cosa y otra—. Póngase cómodo que aún tiene unas cuantas horas por delante. Comienza así...

Uno

Un ave muerta


Casona Mendoza, Lima, en el año de 1909

Ignoraba que el agua podía consumirte lo mismo que el fuego.

Como uno de esos pajarillos que alertan a los pescadores acerca de las alimañas que vadean las áreas pantanosas, confié en mi astucia para hacer frente a la inmundicia y, de ese modo, al igual que el héroe salva la situación al final del cuento, vencería sobre la injusticia y la barbarie. Sin embargo, no pude ver la naturaleza paciente con la que el depredador aguarda.

Lo siento, de verdad, lo siento. No lo supe ver.

Decía mi nainai que ave muerta no teme el agua hirviendo. El vacío crece y yo chapoteo como ese pajarillo en la lumbre; ahogándome hasta diluirme, mas no me quemo porque nunca fui un ave. Y eso se convirtió en el primer obstáculo que enfrentamos.

Me transformo tal vez en mariposa antes de que mis alas ardan. Una mariposa que alza el vuelo porque desea inmolarse ante la gran esfera roja. ¿Puede el dragón acariciar el sol para unirse a tal insignificante criatura? ¿Lo haría por mí?

Uther, ¿lo harías por mí?

He tenido que detener mi mano después de trazar los caracteres de tu nombre con mi pincel. Lo dejo a un lado, goteando la tinta negra, cerca de aquel viejo lapicero tan bonito. Era bonito antaño, ahora está ajado y deshilachado; aun así, no me decido a deshacerme de él.

Para proseguir esta carta, intento conjurar aquella vieja rabia con la que solía acicatear mi pereza vital. Sin embargo, dudo de que todo aquello mereciera tal gasto de energía por mi parte. Vuelvo a sentarme en este butacón demasiado nuevo, apoyo las manos en mi mesa de trabajo y, en un acto de rebeldía, tomo un lápiz. No tengo muy claro cómo encauzar mis palabras. Las ideas van y vienen, sobrevuelan a mi alrededor burlándose de mi desatino, penden sobre mi cabeza, aunque ninguna logra asentarse y tomar forma de entre la maraña de sentimientos que me embargan. Creo que voy a estallar.

¿A dónde se han ido las palabras escondidas en mi cabeza? ¿Dónde dejé las lecciones aprendidas de las viejas palabras?

Lo siento, lo dejo. Por hoy es suficiente.

De entre los miles de recuerdos que conforman nuestra vida en la aldea, hay uno que me atormenta porque irrumpe a voluntad; una voluntad que desde luego no es la mía, no obstante, me dejo arrastrar por ella como en un sueño.

¿Recuerdas algo de aquellos días? Yo sí, aunque a veces me inquieta descubrir que he podido olvidar alguna de los cientos de sonrisas que dan vida a tus encantos. Tan cotidiano era observarte que jamás me detuve a atesorarlas para la época de sequía. Aquello que te dije ese día me persigue y no logro entender muy bien el por qué o, tal vez, sí que lo comprendo y decido permanecer sumida en el reposo del ignorante, o del cobarde.

Lo murmuré a orillas del Pangshan bajo el cielo cerúleo de aquel último invierno. El viento del oeste crujía en nuestros oídos provocándonos escalofríos que sacudían nuestras extremidades y hacían temblar a los álamos. Mal indicio aquel viento, no entiendo por qué no lo supe ver. La niebla descendió sobre el lago como un manto protector que, a la par que nos impedía distinguir algo a dos palmos de nuestras narices, nos ocultaba de cualquier testigo.

Comenzó a llover, pero yo no me di cuenta. Provocas eso en mí, me dejas ciega a los detalles. Solo hay espacio en mí para ti, para nada más. He aquí el origen de mis incontables errores.

El agua desbordaba desde lo alto de tu frente despejada y escurría hasta la punta de tus cabellos, me guiñaste el ojo y me arrastraste hasta aquel pabellón vestido de glicinias porque eres impaciente y allí, en mitad de la gran escalinata de piedra, tomaste mi rostro entre tus manos ásperas de dedos encallecidos y nudillos resecos. Entreabrí los labios, el gélido viento se llevó mi suspiro, y tu boca cayó sobre la mía con la violencia de una tempestad. Y me dejé ir. Tu amor me catapultaba a una realidad que no creía posible antes de que nos iniciáramos en esto de los placeres de las nubes y la lluvia.

—¿A qué estás jugando? ¿Por qué no respondiste a ninguna de mis notas? —me reclamaste en voz baja, aunque con imperio.

Yo, estremecida y anhelante, sacudí la cabeza de un lado a otro, lo que pronunció la sujeción de tus manos sobre mis mejillas húmedas y sofocadas.

—No lo sé. —Elegí la verdad menos dolorosa—. Quería mortificarte.

Siempre quiero mortificarte.

Una vez dicho me impresionó haber sido capaz de semejante osadía. «¿Quién eres Uther Byrne que no me cuesta mostrarte mis ruindades?».

—Lo imaginé —lo dijiste con aspereza, sin embargo, sonreíste: una sonrisa sesgada, algo socarrona al despuntar de las comisuras. No te vi sonreír, pero lo sentí sobre mi piel excitada—. Te gusta ser cruel con aquellos que más te aman —susurraste—. Nunca entenderé, ¿qué siniestro placer encuentras en ello?

Las glicinias lloraban nieve sobre nuestras cabezas y yo no lo supe ver.

Tuve que elevar la voz para que me oyeras por encima del fragor del viento, del ímpetu de tu deseo y del agua nieve que caía a nuestro alrededor. Mis palabras salieron en estampida golpeándote:

—¡Ignoraba que el agua puede consumirte lo mismo que el fuego!

Eso te grité, aunque tú no lo entendiste, ¿cómo hubieras podido? Y te echaste a reír, embriagado por la idea del sexo. Nada más hablar experimenté un pinchazo de temor. Me arrepentí al instante de exponer a los cuatro vientos un pensamiento tan íntimo, tan furiosamente mío. Para disimular ese miedo y los otros que mantenía en secreto me entregué a ti.

Mi nainai tenía razón. Siempre la tuvo con respecto a ti, también en lo referente a mí, pero yo me negué a escucharla durante años.

—Los hombres occidentales no entienden nada, Cao. Son obtusos e ignorantes —me explicaba mientras colocaba las fichas del weiqi sobre el tablero y sorbía el té de su taza—. Observan el pez, mas no ven la corriente.

—El agua da la vida, nainai —le contesté con mucha seguridad días más tarde, con la nariz chata apuntando al frente y mis ojos oscuros cegados de sin razón, desafiantes, clavados en los de mi abuela—, permite crecer árboles y plantas, que los valles se llenen de trigo y arroz.

—Sí, niña tonta, sí, el agua es buena, pero tu querido Uther no es la buena lluvia que cae del cielo. Ese hombre del demonio es como el océano que separa el mar de la china del mundo bárbaro que tanto te fascina. ¿Y sabes lo que le ocurre al infeliz que se adentra en sus aguas oscuras? —Chasqueó la lengua y me sujetó de la barbilla clavándome en las mejillas las fundas de carey que decoraban sus uñas—. Que se ahoga peleando contra sus corrientes malignas. Tú naciste del aire, nada puedes hacer frente a los embates del mar.

No calculé hasta que fue demasiado tarde que la pasión poco y nada tiene que ver con el amor y que el mismo fuego que te doblega y parece abrasar con todo a su paso termina convertido en cenizas.

Cartas desesperadas a un esposo ausente.





¡ Muchas gracias por leer esta publicación ! Si os ha gustado, podéis daros una vuelta por el blog y si os interesa su contenido, seguirlo cuesta muy poco y anima muchísimo a continuar 😉 
¡ Que las buenas lecturas os acompañen !📚🙌








jueves, 21 de mayo de 2020

ENTREVISTA A BEATRIZ MANRIQUE Y PRESENTACIÓN DE VALLE DE SUEÑOS


Hola buenos días !! Hoy os traigo un contenido que me hace muchísima ilusión compartir con vosotras/os pues como sabéis me gustan mucho las novelas de Beatriz Manrique y muy especialmente las de la serie Alfonsinos.
Hoy en CONOCIENDO AUTORAS, Beatriz Manrique  viene al blog a presentarnos su nueva novela, Valle de sueños
Beatriz, bienvenida al blog y gracias por tu amabilidad al concederme esta entrevista.
Estoy deseando charlar contigo para que nos cuentes muchas cosas 😊
¡Hola, Noemí! Antes de nada agradecerte el hueco que me has hecho en tu casa. Es un placer estar aquí.
BREVES DATOS BIOGRÁFICOS:
Beatriz Manrique nació en Berja (Almería) un 25 de diciembre de 1980.
Diplomada en Biblioteconomía y Documentación y Licenciada en Documentación por la Universidad de Granada.
Presentó una de sus obras al III Premio Internacional de Novela Romántica Digital de la editorial Harlequin Ibérica. A raíz de la participación en dicho premio, en febrero de 2016, se publicaba "Un sombrero en el corazón". Posteriormente, en octubre del mismo año, se publicaba "Hasta que llegaste a mi vida".
Debido a su profesión como documentalista, a su gran afición a la historia y a la literatura histórica en general, disfruta mucho el proceso de investigación y documentación para la ambientación de sus novelas.

En la actualidad, compagina su trabajo con la escritura de nuevos proyectos.

1- ¿Cómo germinó en ti la semilla de la escritura Beatriz? Supongo que en tu caso tu afición por la historia y tu profesión, son un estímulo constante, ¿no?

Me ha gustado la lectura y la escritura desde siempre, de hecho, una de mis hermanas me llamaba ratita de biblioteca con cariño cuando éramos niñas (jajaja aún lo hace. Además es a ella a quien le debo mi afición a la lectura desde pequeña).

Irónicamente, más tarde estudié Biblioteconomía y Documentación, por lo que el mundo del libro me ha rodeado de muy diferentes formas y es un estímulo constante como bien dices.

Escribí mi primera novela con doce años (obligué a mis amigas/os a leerla y la tengo guardada como oro en paño. Algún día os la mostraré por las redes) y escribía relatos que solo leían las personas de mi entorno. Sin embargo, la idea de publicar me llegó con el protagonista de «Hasta que llegaste a mi vida», Alonso Melgar de Alcázar. Había escrito su relato, pero él continuaba en mi cabeza, insistiendo en que escribiera su historia, mostrándome escenas y presentándome a los demás personajes de la serie Alfonsinos que algunas ya conocéis, de modo que me lancé a reescribir el relato para convertirlo en una novela mientras me documentaba mejor sobre el periodo histórico. Documentarme no es algo que me disguste, en realidad es una parte del proceso de investigación que disfruto mucho, ya que me encanta descubrir sucesos y curiosidades de la historia que desconozca (soy la típica que se va de cabeza a la enciclopedia para buscar personajes, lugares y acontecimientos que me causen curiosidad durante las lecturas). Justo coincidió a un mes de que finalizara el plazo de envío de borradores del III Premio Internacional de Novela Romántica Digital de la editorial Harlequin Ibérica, y no me daba tiempo presentar la novela, pero mi familia y amigos me animaron mucho para que lo intentara y probara suerte. Así que, como tenía el relato de Martín y Malena a medias y toda la documentación que necesitaba reunida, finalmente decidí presentar al premio «Un sombrero en el corazón», a pesar de ser una novela corta cumplía las bases, así que la envié con la única intención de superar mis miedos. No esperaba ganar, y aún menos esperaba respuesta. Fue toda una sorpresa cuando, tras fallarse el premio, recibí un correo de la editorial ofreciéndome un contrato de publicación. Así llegué al mundo literario, practicamente sin pretenderlo y asustadísima por exponer mis historias.

2- Siempre has escrito novela histórica y dices disfrutar mucho del periodo de documentación, cosa que indiscutiblemente se nota al leerte. ¿Tienes pensado un cambio de registro explorando otros subgéneros románticos ?, ¿Te gustaría escribir una novela histórica fuera de este género?

Lo he pensado alguna vez, sin embargo disfruto tanto la lectura y escritura de novelas románticas, que de momento, no tengo planeado escribir fuera del género, aunque no cierro la puerta. Nunca se sabe.

En cuanto a explorar en otros subgéneros, sí. De hecho, tengo a medias una historia contemporánea que me tiene aterrada y que no sé si verá la luz algún día porque me está sacando de mi «zona de confort» por completo y no llevo bien los cambios bruscos. Sería mi primera novela fuera del subgénero histórico y aún no tengo muy claro por dónde me van a llevar estos personajes, aunque es cierto que nos vamos conociendo mejor y comienzo a sentirme un poco más cómoda escribiendo sin una ambientación histórica de fondo.

3- Hasta ahora has publicado con la editorial Harlequín y también has autopublicado. ¿Tienes idea de seguir combinando ambas maneras de llegar a las lectoras y lectores?

Voy a mojarme con la respuesta. Cuando escribí «Al abrigo del mar» la presenté al premio de otra editorial. El fallo emitido del premio fue desierto, y hubo cierto malestar entre los autores porque la presentación a dicho premio no liberaba los manuscritos para poder enviarlos a otra editorial tras el fallo, de modo que me lancé con la autopublicacion (me negaba a esperar el tiempo que la editorial requería. No lo recuerdo bien, pero creo que eran un par de años, en los que esa editorial tenía preferencia a publicar, si lo hacía. Fue una especie de acto de rebeldía) y continué autopublicando «Todo por ti».

Hasta ahora, mi experiencia con la autopublicación ha sido tan positiva con ambas novelas y me han dado tantas satisfacciones que voy a seguir en esa línea. Por supuesto, ver tus libros en una libería es un sueño para cualquier escritor/a, sin embargo, ceder tus derechos sobre la obra durante un intervalo de siete o diez años es algo que me volveré a pensar muy bien antes de firmar, entre otras condiciones, así como presentarme a otro premio que impida la liberación de los manuscritos tras el fallo.

La autopublicación ofrece una libertad sobre los derechos de tu obra difícil de ignorar. Además, todas las personas que quieran tener el libro físico pueden hacerlo e incluso tenerlo firmado por mí. A lo largo de los años me ha causado mucha frustración que las lectoras me pregunten cuándo van a estar disponibles «Hasta que llegaste a mi vida» y «Un sombrero en el corazón» en papel y no poder ofrecerles una respuesta. Como autora no me importa vender miles de libros (que si se venden a nadie le amarga un dulce), sino que los libros puedan estar a disposición de los lectores en ambos formatos. Con Amazon esto es posible, y a este respecto estoy muy contenta, tanto a la hora de llegar a lectores de diversos países, en el formato que prefieran, como en la parte económica que es más equitativa. Asimismo, recibimos las regalías tanto de la venta de los libros como del número de páginas leídas en KU (Kindle Unlimited) y KOLL (Biblioteca de préstamos de Kindle) cada mes.

4- Háblanos un poco de Valle de sueños. Sabemos que está ambientada en una zona de veraneo cerca de lago Míchigan. ¿En qué época transcurre? ¿Qué nos puedes contar de sus protagonistas Craig y Melissa?

La historia comienza en Green Bay, junto al lago Míchigan, en el verano de 1880, aunque no se desarrollará del todo allí, sino en el valle de Sonoma, en California.

En esta novela encontraréis, además de la relación de Craig y Melissa, algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de Estados Unidos de mediados del siglo XIX, así como la aparición o mención de personajes reales, que espero que os resulte curioso conocer y de los que yo no tenía conocimiento hasta ahora.

Craig, es un personaje que ha vivido y sufrido situaciones a lo largo de su vida que han moldeado su carácter. Es un hombre reservado, más bien callado, y no pretende ser alguien que no es. No pertenece a la clase alta, sin embargo se mueve entre ellos, aunque no le gusta relacionarse especialmente en sociedad. Es un hombre que iréis descubriendo poco a poco a través de sus gestos y con el que, confieso, me he emocionado mucho.


Y Melissa... Melissa es una mujer de su época, de su sociedad, o más bién de su círculo social. Una mujer criada entre algodones. En ella hallaréis dos caras de una misma moneda. Dos caras de dos mujeres diferentes, de la educación que recibían, de lo que se esperaba de ellas en ciertos entornos y lo que podían ser fuera de ellos. Se descubrirá a sí misma al tiempo que descubre a Craig a lo largo de la historia ;)


5- Con esta novela te presentas por primera vez al PLA (Premio Amazon). ¿Cómo surgió esta idea?, ¿Qué piensas qué te puede aportar esta experiencia como autora?

Pues surgió a raíz de la lectura del manuscrito por parte de mis lectoras cero. En realidad, ha sido una coincidencia que la acabara a tiempo de participar en el PLA, ya que pensaba finalizarla durante las vacaciones del verano para publicarla en septiembre u octubre.

Durante el último medio año avanzaba de forma lenta porque solo podía dedicarme a escribir los fines de semana o alguna noche entre semana. Debido a las circunstancias que todos conocemos, he podido dedicarme a la escritura durante los meses de marzo y abril. Escribir cada día, casi sin interrupción, y estar metida en la historia de lleno me ayudó a avanzar bastante y acabarla antes de lo esperado. Además, tenía a mis lectoras cero «amenazándome» para que la acabara de una vez y les enviara el manuscrito. Pensaba autopublicarla sin más, sin embargo ellas me animaron con su entusiasmo tras la lectura, y decidí participar.

Me presento con la única intención de ver qué me depara la experiencia y disfrutar (jajaja si los nervios me dejan).

6- ¿Cómo transcurre el proceso de escritura de una de tus novelas? ¿Cuánto tiempo dura cada fase más o menos?, ¿Qué es lo que menos te gusta?, ¿Algun tic o manía curiosa a la hora de escribir?

Pues el proceso de documentación e investigación ahora me suele llevar entre un año y año medio. La mayoría de las veces, coincide con la escritura de otra novela, cuya documentación ya tenga reunida, aunque también depende del tiempo del que pueda disponer para dedicarle.

Entre la escritura de una novela y otra necesito «desintoxicarme» y cambiar de registro, época, lugares y personajes. En este caso, la historia de Craig y Melissa me ha rondado durante tres años, practicamente desde que escribí «Al abrigo del mar», no obstante tenía esperando la siguiente historia de la Serie Alfonsinos, así que me decidí por escribir «Todo por ti» sabiendo que mi siguiente historia sería la contemporánea, que ya te he mencionado antes, o la historia de Craig y Melissa.

Me obligué a salir de mi zona de confort y comencé a escribir la romántica contemporánea, pero la cabra siempre tira para el monte y, sin saber muy bien cómo, un día comencé «Vallle de sueños» y me dediqué solo a ella. Sigo avanzando muy lentamentamente con la contemporánea, me espera la siguiente historia de los Alfonsinos y además se ha sumado otro personaje, que al parecer también quiere su historia sí o sí, a raíz de la escritura de esta novela (aunque tenía previsto que fuese autoconclusiva, cuando los personajes llegan y se posicionan no tengo mucho más que decir).

El tiempo de escritura depende del tiempo que disponga. Hasta ahora creo que «Valle de sueños» es la novela que más tiempo me ha llevado, también porque quería encajar varios acontecimientos históricos durante la escritura sin restar protagonismo al romance (según mis lectoras cero lo he conseguido, a ver qué pensáis el resto).

Lo que menos me gusta quizá es la corrección, no por la corrección en sí, sino porque la estaría corrigiendo constantemente. Siempre estoy preguntándome si podría escribir esto o aquello de otra forma, si se entenderá lo que que quiero decir, si debería enfocar alguna situación de otra forma, si he sabido transmitir lo que el personaje me transmitía a mí, si me he pasado con las descripciones (algo que intento controlar mucho)... resulta agotador la de vueltas que doy, me agoto a mí misma. ¿Manías? La única es que necesito música de fondo para escribir y también que sea de noche. Soy nocturna y me concentro mejor durante esas horas.

7- Para terminar unas cuantas preguntas cortas:

¿Cuál de tus protagonistas masculino es tu favorito? (sólo puedes elegir uno)

¡Uff Noemí! ¿Cómo me haces esto? A ver, Alonso solía ser el favorito, aunque rivaliza mucho con James y ahora con Craig (además de otros personajes que están a la espera). ¡No puedo escoger! ¡De verdad, me resulta super difícil decidir! Disculpa que no pueda decir un nombre.

¿Cuál es el que más te costó crear?

Pues quizá Craig, por la carga emocional que me ha supuesto. Ha habido momentos en los que no podía dejar de llorar y es muy «chungo» cuando intentas transmitir todo lo que el personaje te está transmitiendo a tí en un momento así. Me había emocionado antes con otros de mis personajes durante la escritura, aunque no hasta el punto de no poder dejar de llorar mientras escribía una escena o incluso al releerla más tarde.
¿A qué protagonista femenina de tus libros admiras?

Astrid, la protagonista de «Al abrigo del mar» me parece que tiene una fortaleza y madurez, a pesar de su juventud, admirable. Es de los personajes femeninos, cuya personalidad estuvo muy definida desde el principio. Rivaliza también con Charlotte, protagonista de «Hasta que llegaste a mi vida» que es una mujer valiente, teniendo en cuenta las circunstancias de su vida, así como las de su enlace.

¿En qué lugar te gustaría ambientar una novela y no lo has hecho todavía?
Hay muchos lugares, sin embargo Australia y Canadá me llaman mucho últimamente. Hay algún proyecto en mi cabeza que no termina de germinar del todo, pero que está ahí. Lo mismo algún día os traigo a algún australiano o canadiense. Ya veremos ;)

¿Qué ilusión te gustaría cumplir en tu faceta de escritora?
Que alguna de mis historias se llevara a la pantalla sería una ilusión insuperable (creo que es una ilusión común entre los escritores). Veo en la Serie Alfonsinos una buena serie de época. Por soñar que no quede.

¿Qué consejo le darías a la Beatriz Manrique de hace diez años?

Que no tuviese tanto miedo. Me daba pavor que alguien fuera de mi entorno leyese mis relatos. Me sigue dando pavor, de hecho estoy atacada en este momento, y vivo la publicación de cada novela con la misma angustia, emoción y entusiasmo que la primera vez. No sé si el resto de escritores sentirán la misma ansiedad que yo al exponer sus obras, aunque también pienso que si en alguna ocasión dejo de sentir este remolino de sensaciones antes de publicar, será el indicativo para que deje de escribrir o me tome un tiempo.
Creo que con todo lo que nos has contado, nuestras ganas de leer tu nueva novela no han hecho más que seguir aumentando. 
Muchas gracias por concedernos tu tiempo y vuelve siempre que quieras. Un beso y muchos éxitos.

Una vez más, agradecerte el espacio que me has dado para presentar «Valle de sueños», Noemí. Espero que las personas que se decidan a conocer a Craig y Melissa disfruten con su historia.

¡Un besazo!!


A continuación, podéis leer el prólogo que Beatriz muy amablemente ha querido compartir con las lectoras de Meraki. El blog de @Seshat. Espero que lo disfrutéis.

***
Prólogo

“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados”.

Mark Twain.

Green Bay, Wisconsin
Junio de 1880

Craig Donovan la había rechazado. Desde una esquina del salón lo observó con ira mal contenida. ¿Cómo había osado menospreciarla? ¡Ningún hombre lo había hecho jamás! Pero aquel lerdo arrogante sin clase ni distinción se había permitido la osadía no solo de rechazarla, sino de advertirle además, que no volviera a formular una segunda invitación. Apretó los labios. Ella no ofrecía sus besos a cualquiera. Escogía minuciosamente a los caballeros que consideraba dignos de obtener dicho privilegio.

Continuó contemplándolo con desdén.
Él se mantenía a una distancia prudencial del resto de invitados mientras bebía de su copa de champán. Era un hombre reservado, pero con fortuna y de apariencia agradable. Su interés por él se había intensificado en cada velada a la que había acudido desde que se conocieran a principios del periodo estival. Tras esperar un tiempo prudencial, esa noche había decidido concederle el honor de besarla. Apretó las manos con irritación. ¡Nunca imaginó que pudiera declinar su invitación de reunirse con ella en el jardín guardando la discreción requerida!
La indignación ante su rechazo continuó aumentando en su interior al tiempo que lo observaba.
¿Sería un invertido? Quizá fuese esa la razón, en cuyo caso, incluso podría disculpar el agravio que le había ocasionado su negativa. Sonrió sin humor a la par que decidía no descartar dicha posibilidad... Entonces algo llamó la atención de Donovan. Ella siguió su mirada con la suya. Entrecerró los ojos con incredulidad al localizar a la persona que había captado el interés del hombre. Melissa Andersen. Apretó la tela de su falda con rabia. ¿Melissa? Resopló. Melissa no era ninguna belleza, y aunque aceptaba que su aspecto pudiera resultar atractivo a algunos hombres, desde luego no era más bonita que ella misma. La recorrió con la vista con detenimiento. En realidad, nada en su figura era destacable. Carecía de caderas pronunciadas y sus senos no eran comparables a los suyos. Ella solía recibir numerosas miradas apreciativas en ese aspecto. La naturaleza la había dotado con un generoso busto que exhibía todo lo que la moda del momento permitía para satisfacción de los caballeros.
  «Melissa no puede exhibir lo que no tiene», pensó con soberbia.
Recorrió su silueta una vez más con los ojos. En su figura no había nada notable. No. Nada. Quizá su cabello fuese admirable, ya que debía reconocer que, a pesar de los reflejos rojizos, era abundante y lustroso, sin embargo su rostro era corriente; ojos marrones, boca de labios llenos, aunque sin gracia alguna, nariz respingona y... Melissa comenzó a buscar a su alrededor con la mirada hasta que fijó sus ojos en alguien. Ella sonrió con disgusto al percatarse de la presencia que había captado su interés. Craig Donovan. En ese instante él conversaba con uno de los invitados de la fiesta ajeno tanto a su mirada como a la de la propia Melissa. Centró su atención en ella. Durante unos segundos contempló a Donovan con evidente anhelo antes de apartar la vista.
Una doncella se acercó ofreciendo varios refrigerios en la bandeja que portaba. Cogió una copa y continuó observándolos con celo. En ningún momento se acercaron el uno al otro, no obstante descubrió la intensidad con la que Donovan contemplaba a Melissa cuando ella no podía verlo y el modo en el que Melissa lo buscaba fingiendo no detener su mirada en su figura cuando sus ojos lo localizaban.
«Así que el interés es mutuo a pesar de que se cuidan de mostrarlo», pensó.
Bebió de su copa al tiempo que un pensamiento germinaba en su cabeza abriéndose paso con celeridad. Lo meditó unos largos minutos mientras continuaba contemplándolos con malicia. Vació su copa y sonrió para sí antes de internarse entre los invitados con soltura. Esa noche, Craig Donovan dejaría de interesarse en Melissa Andersen y Melissa Andersen comenzaría a detestar a Craig Donovan.
«Frívola, altiva, insípida en su conversación y carente del atractivo necesario para despertar el interés de cualquier hombre que se preciase de serlo».
«De aspecto mediocre, tedioso, falto de modales y desprovisto de toda cualidad para atraer la atención de una mujer de su clase».
Se encargó de que cada palabra llegara a sus oídos a través de otras personas aguardando con expectación. Cuando presenció cómo el rumor sobre lo que el uno pensaba del otro cumplía su cometido una hora más tarde, un inusitado entusiasmo recorrió su cuerpo. Con más entusiasmo aún, observó el dolor en la mirada de Melissa al tiempo que Donovan abandonaba el salón de baile antes de lo que se consideraba apropiado en tales reuniones.
Al final de la velada, sonrió con satisfacción por el éxito logrado. Incluso se felicitó por el ingenio de su treta. No solo se había vengado de Donovan por su desaire, sino que había destrozado el incierto anhelo que pudiera albergar hacia Melissa, así como el que la propia Melissa albergara hacia él.



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